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martes, 30 de abril de 2013

Pote gallego o el norte de España donde siempre vuelvo

Después de varias publicaciones de recetas "puturru de foie" o sease más bien tirando a pijas, hoy vuelvo a lo mío,  a la cocina clásica de cuchara porque el frío ha vuelto y yo vuelvo al norte.

Como mucho cada 3 o 4 años tengo que tirar pá arriba, al verde y al paisaje que me encandila. Y ahora estoy aqui de nuevo, faltándome las horas para digerir tanta belleza.

Los que conocéis a Luis ya sabéis que esta es su canción preferida y qué como le deis un micrófono esta es la que va cantar (por cierto con resultados bastante irregulares a pesar de su innegable buena intención)


Y es que Barcelona fue parte de mi cuna, Madrid es mi ciudad,  la que adoro, Almuñecar y Andalucía mi pasión y mis raices pero el norte, sobre todo Galicia, Asturias y Cantabria son las que, sin tener un especial nexo de unión, más me emocionan, más me hacen vibrar y sentir por su paisaje.
Sus playas, su verde, su gastronomía, sus montañas y hasta sus vaques me hacen suspirar y enamorarme cada día más.

Hablar de la comida de alli es un no parar de productos naturales, de la tierrra, del mar, platos gloriosos como la fabada, el cocido montañes, la quesada, el arroz con leche,  los sobaos...
Productos fantásticos como sus imnumerables quesos desde el gallego al cabrales, el marisco, las verduras.. como las maravillosas berzas o los grelos, las fabes, las verdinas, las manzanas, la sidra natural..

Vivir el norte es mirar y comer, ahora he vuelto otra vez en un viaje que ha empezado en Cantabria y termina en Asturias, es sólo una semana, pero lo suficiente para rellenar la melancolía que me embargaba por la distancia.

A Galicia no me da tiempo de llegar porque es un viaje programado, quizás por ello, he querido hacer este plato, que siempre me acompaña en casa, para asi, cerrar los ojos e imaginarme en esa Galicia mágica que un día me embrujó.

Mi abuela siempre me decía que yo era una bruja que siempre conseguía lo que quería, a lo mejor es que algo de meiga tengo por algún sitio..

Si sois de pucheros no  os resistais a hacerlo en casa, ese día será festivo y alegre, el olor de Galicia se os meterá en la cocina.



Ingredientes para 4 personas:

-300 gr. de grelos ( sino encontráis sustituir por hojas de berza o col pero el sabor no será igual, yo los encuentro en el corte ingles)
-2 patatas a ser posible gallegas
-150 gr. de alubias blancas (puestas a remojo la noche antes en agua fría).
-Un trozo de unto y un poco de harina
Carnes: 1 chorizo y una morcilla, un trozo de costilla salada, 1/2 oreja de cerdo, 1 trozo de tocino, lacón.



Los sabores más característicos del plato los proporcionan los grelos y el unto,  un tocino que se elabora alli y que, cuanto más rancio más "gracia" le oficiará al plato, cuando voy a Galicia siempre compro un buen trozo que me dura años, este debe de tener ya sus 3 añitos..



el unto se embadurna de harina cuando se hecha al caldo para evitar que se deshaga mucho. Hay gente que no le gusta su peculiar sabor y no se lo pone, como nosotros somos de sabores potentes para mi, es imprescindible en mi pote.

Elaboración:

1.- En una olla grande con agua fría, ponemos a cocer las alubias escurridas de su agua de remojo,  las carnes y el unto dejamos 2 horas al fuego, en ese tiempo, desespumamos  (la espuma que subirá a la superficie, la quitamos con una espumadera) y asustamos 3 veces (añadimos un poco de agua fría para cortar el hervor). El fuego será lento /medio (al 5 en mi vitro)

2.- Lavamos y picamos bien los grelos en tiras, desechando la parte dura del tallo y hacemos lo mismo con las patatas rompiéndolas con un cuchillo para cortarlas (se mete el cuchillo para cortar y se tira del trozo para chascar la patata)



3.-Pasadas las dos horas añadimos a la olla los grelos y las patatas y dejamos cocer 35 minutos más. 

Poco a poco el pote irá cambiando de color y adquiriendo su característico color blanquecino, la patata engordará el caldo con la cocción prolongada.



Para servir  tomamos primero el caldo gallego con las alubias y las verduras y después las carnes cortadas y limpias de huesos.




Y poner pan, mucho pan ah! y vino,  si es un tinto del Barco de Valdeorras le va de miedo.. unas guindillas y unas cebolletas también pueden acompañar en la mesa del festín.


Los ojos ciegos, los ojos, ciegos de tanto mirarte.