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martes, 1 de octubre de 2013

Costillas de cerdo al vermouth con verduras o el sabor agridulce de aquella movida madrileña

Esta mañana estaba como casi todos los dias sentada en mi terraza, disfrutando de mis vistas y del maravilloso clima que tenemos en #Almuñecar, despachando en el ordenador los correos, mensajes del blog  y visitando las páginas amigas que tanta satisfacción me producen.

De repente en el puestecillo de artesanía hippie que hay en la plaza, justo debajo de la terraza, empezó a sonar una canción, una canción que siempre me encantó y que me hizo levantar la vista, tararearla y ponerme a recordar.

La canción era esta...


Cuenta la historia de Clara, una joven enganchada a la heroina.

Mis recuerdos volaron a mi adolescencia en el barrio de las ventas de Madrid, en el parque de la Fuente del Berro, tenía una pandilla de bastantes amigos adolescentes, nuestras edades estaban entre los 13 y los 16 años.

Muchos nos conociamos de niños, de haber jugado en ese parque al churro, al escondite, a la goma o a las chapas que eran los juegos que entonces se estilaban. Fuimos creciendo juntos, pronto aquellas inocentes diversiones se fueron transformando en atrevimientos más pícaros y propios de la juventud, como el juego de la cerilla o el de las prendas.
El cura de la parroquia del barrio nos dejó un local comercial a cambio de que cantáramos en misa de 12 los domingos y alli celebramos los guateques los sábados por la tarde, donde a ritmo de beatles  bailabamos y suspirabamos por los amores inocentes y deseados.

Fuimos creciendo y aquella panda empezó a perder la inocencia, la movida madrileña comenzaba y con fuerza, el local parroquial se abandonó y se cambió por un local en el ateneo libertario de" la Prospe", los madrileños de mi generación saben muy bien de que hablo.
Las canciones de misa las cambiamos por rock, formamos un grupo de música y la misa de 12 desaparecio de nuestra vida. Los conciertos en salas y pubs de la época eran nuestros nuevos lugares de culto.

No volvimos a escuchar a los Beatles, en cambio Supertramp, Pink Floid o Deep Purple eran referentes en nuestros gustos.
El barrio de Ventas ya no era nuestro punto de encuentro, Malasaña con los pubs de  "la movida madrileña" se convirtieron en lugares habituales: "El Penta" "Rockola" o "La via lactea" alli viviamos la noche a tope en un mundo que empezó a tocar a los más debiles.

Pronto aquella pandilla de "amigos a muerte" empezó a diversificarse, algunos perdieron el rumbo, dejaron de estudiar y se metieron de lleno en una voragine,  que les costó la vida con el tiempo, otros siguen vivos pero condenados a una tristeza y a una dependencia infinita, aquellos chic@s que buscamos la libertad acabamos encerrados en una jaula.

Por suerte, tanto el padre de mis hijos como yo,  tuvimos el coraje y la valentía de mirar la vida de frente, de establecernos prioridades y cordura, asi, yo con 16 años y él con 18, tuvimos a nuestro primer hijo Sergio, rompimos con todo y nos atrevimos a enfretarnos a la vida con nuestro niño en brazos, cuatro brazos, dos cabezas y todo el amor del mundo de nuestras familias que nos apoyaron y ayudaron para salir adelante.

El padre de mis hijos, estudio la carrera de Física, yo dejé de estudiar y me coloqué de secretaria en una compra-venta de automóviles donde sacaba el sueldecillo suficiente para pagar los gastos personales del bebe y nuestros.
Viviamos con mi madre...

Pero esa ya es otra historia, que tiene otra continuación, mis pensamientos me han sacado una sonrisa y dos lágrimas amargas, por todos aquellos amigos que arruinaron sus vidas, por la atadura de la droga y por la amargura de sus madres que la han vivido.

De aquella época también recuerdo que descubrí el vermouth, en Madrid todavía quedan sitios en que se puede degustar de grifo, para mi es un aperitivo que tiene un punto ideal para combinar con cualquier tapa, en aquella época era muy habitual ir al popular barrio de la Latina (zona del rastro madrileño) y tomar el aperitivo por alli.

Y de ahí que el vermouth siempre lo tenga en casa y que, algunas veces lo utilice en la cocina, tiene un puntito característico muy rico que se me antoja en algunas ocasiones. En el blog podeis encontrar esta Cazuela de habas y alcachofas con sobrasada que también hago con esta bebida y es uno de nuestros platos preferidos.

Hoy os presento con esta bebida, unas costillas de cerdo que pueden alegrar cualquier mesa y convertirla en fiesta dominguera, espero os gusten: 


Ingredientes para 2 personas:

-500 gr/800 gr. de costillar de cerdo cortado en cuatro trozos.
-1 cebolla picado en brunoise (muy chiquitito)
-1 puerro (igualmente picado)
-Harina
-1 cucharada de bovril (fondo oscuro de carne)
-1/2 vaso de vermouth rojo
-Agua
-Aceite de oliva virgen extra, sal y pimienta



Guarnición: 

300gr. de judias verdes, 1 zanahoria, 1 frasco de setas o 200 gr. de las mismas congeladas o deshidratadas., 2 dientes de ajo muy picados.





Elaboración:

1.-Sazonamos las costillas de cerdo con sal y pimienta, las pasamos por harina y las freímos en la olla donde las vamos a cocinar con un cuatro cucharadas de aceite de oliva, a fuego medio/alto (al 7 en mi vitro). Cuando cojan color, las sacamos y reservamos. Apartamos la cazuela del fuego y dejamos templar el aceite.

2.- Añadimos la cebolla y el puerro (si hay poco aceite añadimos un poquito más) todo muy picadito, a fuego lento (al 3 en mi vitro) durante 10 minutos.

3.-Añadimos el bovril, el vermouth y las costillas, añadimos agua hasta cubrir las costillas, cerramos la olla expres y dejamos 20 minutos, si es olla normal dejamos cocer a fuego lento una hora.


4.- Mientras se hace la carne ponemos agua abundante en una olla y cuando hierva ponemos la verdura a cocer al vapor, lavada y cortada en trozos pequeños, dejamos también 20 minutos tapadas. Escurrimos la setas.

5.- Saltemos la verdura y las setas juntas, con un poco de aceite y los dientes de ajo muy picaditos. Sólo un par de minutos, lo suficiente para unificar los sabores Sazonamos con sal.  Reservamos.


6.- Ahora sólo nos queda emplatar, para ello, con un molde cuadrado ponemos la verdura, en un lateral, salseamos con un poquito de la salsa de las costillas y un chorrito de aceite de oliva virgen. Espolvoreamos con perejil.


Ya sólo  queda llevarlo a la mesa y disfrutar de un plato que por sus cualidades puede ser perfectamente un plato único y/o un plato ideal para los que os llevais el tupper a la ofi.


Yo creo que por poco dinero tendreis un rico plato del que os aseguro os chupareis los dedos.
Me quedo con mi música y mis recuerdos... 


domingo, 29 de septiembre de 2013

Vasitos de chocolate con conguitos o #elasaltablogs. Capitulo IV Candelas y sra. con los erasmus

Otra vez volvemos a nuestro rol de ladrones generosos y altruistas,( con un punto de sinvergonzonería y cara dura),  como nuestro origen histórico y madrileño nos retrata.


#elasaltablogs de este mes, ha sido un auténtico placer de ejecutar, en una cocina pequeñita y entrañable, donde casi nos daba pena robar porque son poquitas las recetas todavía.. pero es tan bonita y tan coqueta que nos encontramos muy a gusto el dia de los hechos.
Os presento su blog y la receta robada, es Cocina con Angi



No me digais porqué, pero la receta me produce mucha ternura, y como tal la canción de hoy me ha salido enseguida..




Primero el botín para poner los dientes largos:




Decidimos después de algunas dudas llevarnos estos vasitos y lo hicimos pensando en una sección de nuestro blog que haciá tiempo no tocábamos, son los erasmus.

Recetas pensadas para los jóvenes que tenemos por Europa que, por primera vez tienen que cocinar y buscarse la vida fuera de España. Son recetas fáciles y divertidas que pueden hacer en poco tiempo y disfrutar con amigos.

Recuerdo que, cuando mi hijo el pequeño estaba en Goteborg, viajamos a verle con una maleta llena de chorizos, jamón, aceite y legumbres. Al llegar alli, le hice una fabada y croquetas que le deje congeladas. El nos contaba lo que cocinaba y las fiestas que hacian con compañeros de otras nacionalidades, nos partiamos porque a mi hijo le pedían que hiciera paella.. y pobre mio, aquello le venía muy grande!! ja, ja, ja.
Algunas fotos de nuestra estancia alli (en los ratos que no cocine) 




como vereis frío, lo que se dice frío no hacia!!!!!!!!!!!



En fin, como estamos a principio de curso, al entrar en la cocina de Angi, nos dirijimos directamente a por estos vasitos y me dije.. este tesorito para mis erasmus que lo van a aprovechar la mar de bien.
¿Para qué gastar más dinero en postres envasados? estos vasitos los preparais en cinco minutos, son naturales y mucho más ricos. Además seguro que impresionais marcandoos el rollo con los amigos y presumiendo de cocinillas.

Angi presenta los vasitos con más sencillez, nosotros hemos sido más atrevidos y al salir de la casa de Angi asaltamos el super de su barrio y nos llevamos unos conguitos y unas láminas de chocolate blanco para  hacer más guarrindongos y adictivos nuestro tesoritos.

Para los que ya tenemos más edad, he buscado otra presentación en copa, que queda como más fisna, aunque el contenido es el mismo. Ni que decir tienen que sino os gusta el pocholate ya podeis dejar de leer.
Vamos a ver la receta entonces..


Ingredientes para 5 vasitos:

Utilice la mitad de ingredientes que ella porque no quería hacer mucha cantidad, respete justo todas las cantidades que  indica, simplemente dividí entre 2, me salieron los 3 vasitos de la foto y las dos copas.
Lo novedoso de esta crema de chocolate es que la hace sin huevos y le añade el brandy,  el sabor sigue siendo muy rico, evidentemente si hay niños no se lo pongais.

-1/2 l. de leche
-100 gr. de chocolate negro
-35 gr. de maicena
-15 gr. de azúcar moreno
-12 gr. de mantequilla
-1 cucharadita de brandy

Opcional: láminas de chocolate blanco y conguitos al gusto.


Elaboración:

1.- Separamos un poco de leche fría y la restante la ponemos en un cazo con el chocolate troceado y el azúcar a fuego medio, lo tendremos hasta que el chocolate se haya fundido completamente e integrado con la leche.

2.- Mientras disolvemos la maicena en el leche fría y cuando tengamos el chocolate del cazo ya disuelto la incorporamos y llevamos al fuego, removiendo con cuidado no se nos pegue, en cuanto hierva habrá espesado, retiramos del fuego, añadimos la mantequilla y el brandy, removemos y listo.


No me digais que es dificil.. en 5 minutos todo listo, ahora sólo queda dejar enfriar y meter en la nevera después, al cabo de un par de horas ya podemos adornarnos con las láminas de chocolate blanco y los conguitos.

Todos los ingredientes están sustraidos con guante blanco del lidl.


Sacarlos un rato antes de comerlos de la nevera para que el sabor no se vea mermado, os quedará una crema suave que contrastará  con las texturas de los conguitos y del chocolate blanco y el efecto es, como os comentaba antes, de guarringondez mortal y total.

Angi, lo hemos pasado muy bien con tu receta que es, para los amantes del chocolate totalmente lujuriosa, ahora sólo nos queda ver que han hecho los demás ladronzuelos con tu maravillosa cocina..

Os dejo con los vasitos para que podais coger uno..


Mi tía que tiene 87 años rebañó con pan y todo, no hay edad para los amantes del chocolate!! Hasta el próximo atraco...!!
Autores confesos: Luis Candelas y sra.

martes, 27 de noviembre de 2012

Alubias con carrilleras o la comida de mi infancia

Las carrilleras están de moda,  están muy  buenas.

A veces, las modas aciertan de lleno, sacan a la luz alimentos poco aprovechados,  algunas veces me he preguntado..¿Había carrilleras cuando era pequeña?
¿Se comían las cocochas de bacalao en los años 60?
¿Se cocinaba la ventresca de bonito?
En mi casa desde luego no.

Lo  que tengo claro con seguridad,  es que alubias si había y muchas.
El cantito de hoy, si es de mi infancia, de Jarcha  el grupo creador de "Libertad sin ira" la música de mi generación. Cuando empezamos a romper cadenas.




En mi niñez la comida en mi casa era muy sencilla, sopa  casi a diario al igual que las croquetas, mi perrita Gina comía todos los dias pollo y arroz con verduras que mi tía le hacía de puchero.
Nosotros también comíamos lo mismo.

Mis platos preferidos eran el arroz a la cubana, los filetes rusos y claro los macarrones.
Es curioso como evolucionan los gustos con la edad muchas de las cosas que ahora me encantan no quería ni probarlas cuando chica. Y cito:

Las alcachofas, la coliflor, las habas, los pimientos (en general todas las verduras)los quesos fuertes, el bacalao y las alubias o judias blancas.

Lo curioso es que todo lo mencionado anteriormente no sólo ahora me gusta sino que han pasado a formar partes de mis platos preferidos.

Trato de recordar en qué momento de mi vida esos alimentos pasan de ser odiados a entrar en mi cocina y no lo sé con certeza. Creo que la madurez, el gusto por la comida y el placer de cocinar hicieron que poco a poco me atreviera a probar estos sabores que no había descubierto hasta entonces.

Valga esta crónica para dar un empujoncito a tod@s los que tenemos prejuicios con los sabores, a tod@s los que, en algún momento, nos cerramos a probar un alimento porque lo tenemos catalogado con el título del "No me gusta".

Seguro que me vais a dar la razón con vuestros comentarios porque es un tema que he hablado con mucha gente y por ello sé que, la evolución de los gustos y de las apetencias gastronómicas  van parejos con la edad, incluso hoy por hoy, alimentos que antes casi no tomaba se han incorporado a mi dieta habitualmente.
El cuerpo es sabio y nos hace llamadas para consumir en cada época lo que más necesitamos.

Luis, mi marido, también tiene muchos prejuicios con la comida, especialmente si es algo que no ha comido nunca, por ello la primera vez que compre carrilleras de cerdo y las vio en la cocina, las miró con poco entusiasmo.
-"A mi eso no me va a gustar"
-"Que si, Luis si es una carne melosa, muy tierna y que suelta una gelatina en el guiso maravillosa"
- "Pero eso que parte es del cerdo? "
-"Pues la que esta junto a las mandíbulas,  como la ventresca del cerdo"

La probo y reconoció que le habían gustado. El otro día en la Kedada de gastronómadas en el Restaurante Alea, había dos segundos para elegir: Bacalao  o carrilleras con alubias, los dos elegimos las alubias. Estaban muy ricas.

Por eso ahora me estoy riendo porque yo las alubias no las podía ni ver cuando era una niña y porque Luis también perdió sus prejuicios respecto a las carrilleras.
Cuando las comimos ayer sus palabras fueron:

-"Me han encantado, están mejor que las de Málaga, echame otro poquito mas"
 Y es que me quiere mucho.. pero en fin, modestamente creo que si las hacéis en casa tal cual las hice yo, más de algun@ os hará la ola al terminar.
Es un plato delicioso.



Ingredientes para 4 personas:

-4 carrilleras  de cerdo ibérco (si sois de mucho comer poner 2 por persona)
-1 hueso de jamón
-2 dientes de ajo picado en brunoise (muy picadito)
-1 cebolla mediana en brunoise
-1 pimiento rojo en brunoise
-1 zanahoria en brunoise
-250 gr. de alubia blanca (equivale a 1 taza de desayuno)
-1 cucharadita de pimentón dulce
-2 tomates maduros o 4 cucharadas de tomate frito casero.
-Harina
-Sal, laurel y aceite de oliva virgen



-Guarnición: Guindillas de Ybarra en vinagre. Truco: Para hacer la conserva, esterilizamos los frascos y tapaderas en agua hirviendo, rellenamos los frascos con las guindillas 1/2 de agua y 1/2 de vinagre. Dejamos 24 horas boca abajo y consumimos a partir de los 3 meses.





Elaboración:

1.- La noche antes ponemos las judías blancas a remojo en un bol con agua fría.

2.-Ponemos en una olla con agua fría las judías que las cubran como  2 dedos por encima, las ponemos con un poco de sal, la hoja de laurel y el hueso de jamón. A fuego medio (al 7 en mi vitro)

3.- En un rondón o cazuela baja  ponemos aceite de oliva y pasamos las carrilleras por harina y doramos a fuego fuerte (al 8) para que cojan color y sellen sus jugos, apartamos y reservamos.



4.- Cuando las judías rompan a hervir añadimos medio vaso de agua para asustarlas (cortar el hervor) esto lo haremos 3 veces. Después bajamos a fuego lento (al 3 en mi vitro)

5.- En la misma cazuela donde hemos dorado las carrilleras, ponemos a pochar (si es necesario añadimos más aceite) los ajos, la cebolla, el pimiento rojo y la zanahoria, por el mismo orden en que están escritos, tenemos 15 minutos a fuego lento (al 3)

6.- Con una espatula raspamos el dorado de la carne que estará pegado en la cazuela, echamos el tomate picado y pelado (o tomate frito casero), añadimos el pimentón dulce, damos una vuelta y añadimos un poco del caldo de las alubias  Dejamos unos 10 minutos e incorporamos todo a la cazuela de las alubias junto con las carrilleras.



7.-Tendremos cociendo el guiso entre hora y media a dos horas a fuego lento y tapadas, de vez en cuando meneamos la cazuela para remover pero sin meter la cuchara para que no se rompan las judías.
El tiempo de cocción dependerá de la calidad de la alubia, hay que tener en cuenta también que las pusimos a cocer al principio de la receta.

Es la primera vez que las hago así   entonces no puedo hablar de tiempo en olla express aunque  estimo una media hora.

Servimos a la mesa, como guarnición yo puse guindillas de Ibarra (gracias Begoña) , me las habían  regalado frescas y las hice en conserva en Agosto, que mejor momento que estrenarlas con este plato. 

Para nosotros fue plato único  y festivo que nos supo a gloria bendita.



Pero  es que no me cabe en la cabeza porque no me gustaban las alubias de chica..

domingo, 25 de diciembre de 2011

Tortilla de patatas o la tortilla perfecta

Elegir ésta como primera receta en mi blog, no es casualidad. Seguramente hacer una buena tortilla de patatas es un arte en el que puedes conseguir el mejor de los manjares o el peor de los platos.
Para gustos se hicieron los colores, pero para mí, la tortilla perfecta es la que tiene un precioso color dorado por fuera y que al cortarla notas la cremosidad del huevo, cuando la llevas a la bocas percibes el ligero sabor de la cebolla y de la patata pochada en aceite de oliva, con la suavidad del huevo, entonces, solo puedes decir, ¡oooh, qué bueno!

La receta que os pongo, es con el punto que a mí y a mi familia nos gusta, vosotros hacerla al punto que os guste, pero siempre con mucho amor.




Ingredientes:

-3 patatas mediano-grande cortadas en lascas muy finas
-6 huevos
-Un chorro de leche
-1 cebolla picada en juliana
-Aceite y sal

Elaboración:

1.- Freímos las patatas y las cebollas a fuego muy lento durante 40 minutos, las escurrimos muy bien, las salamos y reservamos. Batimos los huevos con un chorrin de leche y lo mezclamos todo, incorporamos las patatas un ratillo para que  se empapen de los huevos.

2.-En una sartén antiadherente ponemos una gota de aceite a fuego muy vivo(al 8) añadimos el bol de las patatas y los huevos y meneamos la sartén para que no se nos pegue, bajamos al 7 y contamos 2 minutos.

3.- Damos la vuelta a la tortilla ayudándonos de un plato y volvemos a dejar 2 minutos a la misma temperatura.
Con estos tiempos conseguiremos una tortilla como la de la foto, si la queremos más cuajada dejamos un poco más, pero a mi gusto no tiene nada que ver…