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viernes, 9 de noviembre de 2012

Dulce de piña (aprovechamiento) o la historia del patito feo

En muchos ámbitos de la vida  hay un patito feo.
Al que nadie quiere, al que todos damos de lado.
Normalmente lo hacemos porque no son estéticamente correctos y porque molestan en nuesto mundo tan medido de imágenes y modas.

El perro cuidado, adorable y de pedigrí es del gusto de todos, el abandonado pulgoso y enfermo provoca el rechazo de muchos.

Sin embargo, este perro podría ser nuestro más fiel, entregado y cariñoso compañero, simplemente hay que conocerlo, cuidarlo  y seguro, nos dará tantas satisfacciones.. no,  muchas más,  que el primero, porque el agradecimiento será la primera cualidad que nos demuestre.


Esto sucede con las personas por supuesto, a quien no le molesta esa persona mayor que se pone muy pesada contándonos sus cosas?, a mi también me pasa,  pero pasado los primeros minutos,  pienso en mi madre o en mi abuela, ya no están conmigo pero no me importaría para nada que siguieran siendo pesadas.
Todo lo que quisieran, porque eran mi gente, y nunca habrá nadie que me haya querido más que ellas. 

La imagen de las cosas o las personas no son más que una envoltura que les dá una apariencia atractiva, pero la belleza no está ahí, no podemos desechar nada sin haberlo experimentado, sin conocerlo bien, porque las personas, las cosas, los lugares  cuando se conocen en profundidad pueden aportarnos valores ocultos que, a simple vista, habíamos pasado por alto.

Los juicios superficiales basados en la estética,  es de personas poco inteligentes e inseguras, la belleza siempre está en el interior, como la de la fruta después de pelada o la finura del corazón de una alcachofa.

Serrat le canta su poema de amor, a su humilde cándil, a su tibio rincón, a su mejor canción, a la nobleza. Porque es ahí donde está la alegría de vivir y no en los escaparates de las tiendas, ni en la apariencia del envoltorio.

Dentro de lo feo puede haber algo grande por descubrir, para juzgar primero hay que conocer.


Por favor, nunca tireís la comida gratuitamente todo tiene una vuelta donde encontrar el cisne del patito feo.

Por ejemplo... de los culos del pan de molde.. ¿os apetece conocerlo?, nunca los tireis por favor!!

Cuando mis niños eran chicos tenía un bolsa donde guardaba el pan de molde, esos culos nunca conseguí que se los comieran, ni en sandwich, ni siquiera en una humilde tostada. Y es que las apariencias engañan...

Este apetitoso dulce está hecho con los culos del paquete de pan de molde y con las rebanadas de ese pan a punto de caducar que mucha gente tira a la basura, por favor... no lo hagais. la próxima vez antes de tirar, reflexionar, esta receta no es mía,  es de siempre, de nuestras abuelas,  que eran incapaces de tirar a la basura nada que fuera aprovechable.

Si reciclamos todo, empecemos por la comida no hace falta ni  buscar recipientes especiales, ni siquiera salir a la calle,  sólo un poquito de amor en nuestra cocina.
Y qué mejor que preparar a nuestros niños este dulce hecho todo con productos naturales en lugar de comprar los prefabricados que, con sus bonitos envoltorios, no tienen la calidad de este postre.


Ingredientes:

-150 gr. de pan de molde; 6 rebanadas ( pan  o bollos que se esten quedando duros)
-1/4 l. de agua
-8 cucharadas soperas  de leche condensada
-2 ramitas de canela
-4 huevos
-2 latas pequeñas de piña ( 8 rodajas)
-El jugo de las latas
-mantequilla
-caramelo líquido


Para adornar: Un poco más de leche condensada, unos barquillos, mikados o estrellitas / fideos de colores

Elaboración:

1.- Precalentamos el horno a 180º y doramos en una sartén con un poco de mantequilla y azucar la piña, sólo unos minutos que coja color y reservamos.El zumo de la lata lo guardamos.

2.- Mojamos el molde de cake para el horno con el caramelo líquido y cubrimos el fondo con parte de la piña, yo puse 6 rajas y las otras 2 las reserve.


3.- Ponemos a calentar el agua con las 8 cucharadas de leche condensada y unas ramitas de canela, cuando rompa el hervor apagamos y dejamos templar.

4.-En un bol desmigamos el pan con los dedos en pellizcos, los regamos con el zumo de piña  y añadimos los huevos batidos, mezclamos bien que se empape todo, a continuación incorporamos al bol la leche templada ( le quitamos la canela).

5.- Vertemos en el molde de cake y ponemos por encima la otras rajitas de piña troceadas


6.- Metemos en el horno al baño Maria, es decir dentro de una fuente que contenga agua fría  de manera que le llegue el agua hasta la mitad de la altura del molde, con ello es suficiente.

7.- Dejamos con el horno ya caliente 35 minutos a 180º calor arriba y abajo. Al sacar pinchamos con un palillo en el centro, si sale limpio es que está bien cuajado. Sacamos de la fuente y dejamos templar.

8.- Podemos comerlo templado o frío, aunque a mi me gusta más templado, los más golosos también podeís enriquecerlo montando un poco de nata bien fria o helado, el contraste frio/caliente le sienta muy bien.

Nada más sólo la satisfacción de haber recuperado un triste pan y convertirlo en un buen dulce, es como la historia del patito feo je, je.


Qué rica es la leche condensada verdad? Voy a ver si presento esta receta al concurso de la lechera en el blog de DIRECTO AL PALADAR que 1000 € se sortean, os dejo el enlace por si quereis participar y si entrais y me votais, de paso, pues... genial!!