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martes, 9 de abril de 2013

Crema de lentejas y caballa con tomate. Menu del día o el día que mataron a Carrero Blanco

De mi infancia tengo infinitos recuerdos muchos plasmados  aqui, acompañados de recetas con vuestros comentarios , la ilusión de vuestra visita crea unos  lazos , cada día  más entrañables.

Cuando se entra en este  blog, se encuentra una receta pero también pequeñas historias de una vida, la mía . Son un ingrediente más para completar la visita,  para intentar hacerla más amena y  devolveros con cariño el detalle de leerme.

Hoy  contaré porqué tengo los dientes un poco torcidos... con una canción que refresca mi memoria  y  que me ayuda a escribir..



En el popular barrio de las Ventas de Madrid, muy cerquita de la plaza de toros y casi al lado de la calle Alcalá, estaba mi colegio de monjas, sólo para niñas , al ladito de mi casa, alli estudié desde 3º de EGB hasta 8º hasta que,  con 14 años,  quise irme a estudiar al Instituto  Beatriz Galindo también femenino y aunque bastante más lejos, no lo suficiente,  para que no me permitiera ir andando desde casa.

De ese colegio aprendí muchas cosas que reconozco como muy buenas, para empezar, el nivel de enseñanza era muy alto y cuando me gradué pude comprobar que  iba mucho mejor preparada que, la media de niñas que acudieron al instituto a cursar BUP.
Pero también me quedaron recuerdos desagradables, uno de ellos era el uniforme, no lo podía soportar, era triste, gris, todo gris a excepción de calcetines y blusa blanca, no era un color que una niña quisiera llevar.

El día 19 de Diciembre de 1973, yo tenía 10 años,  muy cercanos  a los 11 y odiaba el uniforme escolar, por eso muchas veces iba y venia con el babi puesto a casa, por lo menos era blanco con cuadritos verdes y daba un poco de color y de alegria a mi cara . Me servía para  tapar la horrorosa vestimenta que las monjas habían diseñado.
El babi tenía 2 bolsillos grandes y a la hora del recreo  me llevaba un bocata (generalmente de chopped que me volvía loca) para comérmelo.
  Mi madre con mucho esfuerzo me había puesto una ortodoncia para corregirme los dientes.  El dentista le había dicho que tenían un mejor arreglo porque estaban creciendo un poco torcidos.

Ese día justo , jugaba a la cuerda a la hora del recreo, el aparato en el bolsillo del baby para poder comer. Cuando acabe el bocadillo descubrí con horror que la ortodoncia no estaba en mi bolsillo. Me puse a buscarla y la encontré en el suelo, alguien la había pisado y estaba  rota. Cuando llegue a mi casa llorando, mi madre me consolo y me dijo :

-"No te preocupes mi vida, mañana vamos al dentista y veras como lo arregla"
La ortodoncia había costado mucho dinero, la cifra exacta no la recuerdo pero significo mucho por los recuerdos que tengo de las conversaciones entre mi madre y mi abuela que, con su pequeña pensión,  ayudo a mi madre a pagarla.

Al día siguiente el 20 de diciembre de 1973, en esa España gris como mi uniforme de entonces, mataron al presidente del gobierno Carrero Blanco, en un atentado de la entonces incipiente ETA.
Siempre íbamos al dentista andando porque  estaba en la calle Ibiza, relativamente cerca de las Ventas, ese día mi madre nos dijo que íbamos a ir en Taxi, yo me extrañé mucho de que cogiera ese medio de transporte y me dijo:
-"No es un día para pasear por la calle, puede haber disturbios, pero nosotros vamos al dentista que te arregle el "aparato" en cuanto pueda..lo primero es lo primero"
Al salir de alli, al coger el taxi de vuelta, el taxista tenía puesta la radio que hablaba sobre el dolor del pueblo por el asesinato.. mire a mi madre y observe que se estaba secando las lagrimas, y la pregunte:
-"¿Mami lloras por ese sr. que han matado?"
Y ella me sonrío, me abrazo y me dijo..
-"No, hija ese sr. no me importa nada, lloro porque no tengo dinero para hacerte un aparato nuevo.

Nunca olvidare ese día, mis dientes crecieron un poco torcidos pero nunca, nunca me avergoncé de sonreir con ellos. Mi madre se lo merecía.

Para acompañar esta anécdota de mi vida he querido publicar dos recetas muy sencillas, de las que se ha comido en casa de toda la vida, no por ello menos sanas o ricas, les he querido dar algunos toques, por si os pueden servir de ayuda, en cuanto a presentación o elaboración de las mismas.

No quiero dejar de contribuir en la iniciativa de recetas contra el cancer del blog de un amigo, es un gran  cocinero , con un curriculum muy atractivo pese a su juventud y actualmente estudiante de nutrición, se me acaba el plazo del concurso y no quería dejar de mencionarlo.  Si entrais a visitarlo os quedareis. Este es su enlace Mi fogon en tu cocina.



De Primero: Crema de lentejas:



Se trata de aprovechar las sobras de unas lentejas y hacer con ellas un plato familiar para todos y distinto, con una presentación atractiva  que nos haga disfrutar de una receta sabrosa y nutritiva.
No pongo cantidades porque eso va depender de vuestras sobras y en como aprender a reconvertirlas en un plato sugerente, al paladar y a la vista.
Esta es la forma en que lo preparé:
Encendemos el horno a 180º.



Lo primero es triturar las lentejas, sin  nada de de carnes,  sólo la legumbre y verduras ;  pasarlas por un chino para conseguir una crema bien suave.
El chino es el colador que se ve en la primera foto de este cuadrante, sirve para filtrar la crema de pieles o hebras y convertirla en un bocado muy suave. Si teneís termomix obtendreis el mismo resultado.


Ahora vamos a adaptar el resultado para  incrementar ese plato en raciones para más personas, para ello, lo aumentaremos a base de puré de patatas y leche, las cantidades dependerán de vuestro gusto y de las medidas que tengáis  pero el objetivo es una textura de crema suave y ligera, que sea un primer plato reconfortante y no pesado.

Como guarnición una tostada, aplastada con un rodillo, aderezada con orégano y aceite de oliva y tostada en el horno, en mi caso con 6 minutos conseguí el crujiente para aderezar la crema.
A la misma vez, cortamos unos arillos de pimiento rojo y los freímos hasta que doren, se escurren bien sobre papel absorbente y  será la otra "guarnición y gracia" que acompañe el plato.





Para emplatar sólo nos queda, espolvorear con un poquito de pimentón, algo de pereji, colocar el pan, el pimiento  y un toque ligero de aceite de oliva crudo.
Os  quedará una crema de legumbre ligera, atractiva que gustará a todos.



De segundo: Caballa con tomate


Este es el segundo ejemplo sano de un plato tradicional y   de como conseguir hacerlo más  atractivo,   con un par de toques nuestros.
Aqui lo único necesario para nuestra caballa enamore es una buena salsa de tomate casera..y limpiarla de espinas de tal manera que sea una delicia en boca.
Para ello, la pedimos en la pescadería ya limpia de espinas y cabeza que eso lo hace el pescadero en un plis plas y con gusto.

En casa es donde vamos a trabajar para buscar el bocado exquisito, sin miedo, vamos a tirar  todo lo feo, porque
 la caballa es muy barata y nos podemos permitir ese desperdicio.
Transformar lo barato en caro.
Encontrar el sabor y la suavidad de este pescado.
Su calidad nutricional y transformarlo en un bocado deseado en casa.

Aqui os pongo como ir  buscando los lomitos bien limpitos y ricos..



Quitamos todas las partes duras y espinas que notemos al tacto, empezando por la espina que se encuentra en la mitad del lomo que nos han dejado en la pescadería.

Hacemos la salsa de tomate frito casero, si quieres saber como la hago yo habitualmente,  aquí tienes el enlace a mi receta, pero..¡ojo! si tu salsa de tomate te sale divina utilízala  se trata de hablar de la caballa y no hacer un tratado sobre la salsa de tomate que, para eso,  cada uno encuentra su gusto perfecto.

Bueno pues ponemos la salsa de tomate a calentar y lo que vamos a hacer es poner nuestros lomitos ya limpios y sazonados a que den un ligero hervor para que se cocinen en pocos minutos en nuestra salsa.
Depende del tamaño pero en menos de cinco minutos a fuego suave, nuestra caballa estará cocinada, suave, melosa y con todo su sabor a mar.

Si lo hacéis respetando los tiempos y la buena limpieza veréis como vuestra gente se va a comer la caballa disfrutando de la textura, del sabor y de la categoría que tiene este gran pescado. Y van a querer que la cocinéis más veces y de mas maneras.

Como aperitivo también es una perfecta propuesta..

Y nada más, el objetivo ha sido presentar un menú sano y cotidiano al que intentar mejorar con sugerencias sencillas   darle un toque "especial" que  pudiera gustaros. Si teneís algún truqui para estos platos que querais comentar, entre todos aprendemos..!!!


Algo se me fue contigo ..madre!