Estadistica

jueves, 4 de abril de 2013

Raviolis de calabaza con pera , queso gorgonzola y aroma de trufa o Dulce natural, salado animal, aroma de la tierra.

La combinación de dulce y salado es algo que se repite mucho en mi cocina, el juego de sabor que producen siempre me ha conquistado y opino que estos dos sabores bien conjuntados pueden ser  la base de  éxito en un plato.

El aroma y la presentación de una comida  también son dos valores muy importantes para disfrutar de ella y pueden convertirla en algo inolvidable. Los olores perduran en el tiempo y la memoria fotografica existe.
Un momento en nuestro recuerdo que vivimos con felicidad y placer.

Vamos a escuchar un poco de música, hoy relajante, que acompañe a una comida donde queremos conseguir disfrutar con todos los sentidos..


Contemplando el video y observando con calma la naturaleza, han llegado a mi cabeza algunas reflexiones que, comparto con vosotr@s.

La dulzura como sabor,  viene implicita con el mundo vegetal de una manera natural,  el sabor dulce de una fruta, de un guisante, de un pimiento por citar algunos ejemplos,  está recogido"perse" en su composición y no hace falta ninguna manipulación para poderlo degustar en plenitud.

Los aromas más seductores también los recojo dentro de la vida vegetal, como las flores, la albahaca, el tomillo, el laurel , en general todas las especies en la receta de hoy el aroma de la trufa (un hongo) también predomina y embriaga para conseguir su objetivo sensorial.

Y con  alguna excepción ,  el sabor salado, viene de la vida más viva, del ser humano, de los animales, del mar..del marisco, de los peces.

Nuestras lágrimas, nuestra sangre y nuestra piel son salados.. nuestros olores no son embriagadores, son fuertes  y necesitamos  recurrir a perfumes, ambientadores, lo mismo ocurre con los animales tanto marinos como de cualquier otra especie...es curioso verdad?

El picante y el ácido también nos llegan desde las plantas 
El grueso de la alimentación humana se basa en la proteínas animales.
Los seres vivos animales  no nos mantenemos por nosotros mismos , somos depredadores, el mundo vegetal se integra en el sistema natural con mucha más facilidad.

¿De ahí nacera el mal? las plantas, los árboles ,  la naturaleza están ahí para ayudarnos, para acompañarnos y hacernos felices.
Los animales, el ser humano somos los que nos peleamos, los que luchamos y nos comemos unos a otros para dominar, los que malgastamos nuestra vida y en vez de aprovechar los recursos los derrochamos, los perdemos sin sentido.

El dinero, la ambición,  el egoismo, la soberbia son calificativos que acompañan  a los humanos, en nuestra mano está cambiarlo. Concienciarnos e integrarnos en el mundo en que vivimos e intentar transformarlo para nuestros hijos.

¿Y si analizamos un poco..e intentamos, entre todos combinar nuestra forma de vida? Buscando la coherencia con el medio ambiente y nuestra paz interior.

Disfrutando de los sabores de la vida  en toda su plenitud y como decía al principio , escuchando la naturaleza, degustando un olor, apreciando la dulzura de lo que vemos , soportando la amargura y  percibiendo el salado de un beso. Mezclamos los sentidos para absorver la plenitud de nuestro entorno.



Pues algunos de estos elementos  los vamos a encontrar en esta receta que hoy os presento..  espero que si la haceis.. los encontreís y puedan servir para  disfrutar de instantes intensos con la gente que quereis.

En definitiva, cocinar, sentir y disfrutar de ella en su plenitud.




Con esta receta participo en el reto del mes de abril de productos de temporada con el ingrediente de las peras en versión salada, es el  grupo de "Cocineros del Mundo" de Google +, que tan buenos momentos me deja y con el que participo activamente como moderadora. Os invito a integraros en él.
Tenemos un blog también, este es su enlace: COCINEROS DEL MUNDO



Ingredientes para 2/3 personas:

-250 gr. de raviolis frescos rellenos de calabaza ( si los haceis vosotros genial, yo soy vaga y los compre ya hechos) 

-100 gr. de queso gorgonzola (Es un queso cremoso y fuerte de sabor, lo encontrareis fácilmente en la sección de quesos refrigerados de cualquier supermercado grande)
-3 peras tipo conferencia medianas
- 100 ml de aceite de oliva virgen extra.
-Orégano seco.
-1 trufa rallada ( es un hongo viene en tarritos pequeños, lo encontrais en super, generalmente donde las especies o condimentos)
-Queso parmesano rallado al gusto. 

Elaboración:

1.-Precalentamos el horno a 220º , mientras pelamos las peras y las cortamos en lascas (del tamaño de los raviolis), las ponemos en una bandeja apta para el horno. 

2.- Ponemos al fuego en una fuentecilla o cazillo  en muy baja temperatura  (al 1 en una vitro o 50 º de temperatura) sólo para templar o infusionar, el aceite de oliva virgen extra, con una cucharadita de postre de orégano y la trufa escurrida y rallada sobre el aceite lo dejamos unos minutos. Servimos la mitad de  esta infusión de aceite sobre las peras y las metemos en el horno. Las tendremos 10 minutos.

3.-Ponemos agua abundante (2 l)  a cocer con un poco de sal y un chorro de aceite. Esperamos a que hierva.
Cuando el agua de la cazuela hierva incorporamos los raviolis. Seguimos las instrucciones del paquete en mi caso en 4 minutos estaban listos, los ponemos a escurrir.



4.-Sacamos las peras del horno y ponemos sobre ellas los raviolis, repartimos por encima el queso gorgonzola a trocitos, metemos al horno con el gratinador encendido, en mi caso con 8 minutos habían cogido un color dorado y algunas puntas un poco crujientes.



5.- Para emplatar sazonamos con parmesano rallado y el aceite aromatizado que nos quedaba.

El olor y el matiz de la trufa casarán divinamente con la fuerza del queso y la dulzura de la calabaza y la pera.
Si queréis hacer el plato más ligero sustituir los raviolis por unos fetuccini, en cuyo caso cortar la pera más pequeña.


Disfrutar de experiencias sensoriales con la comida y con todo lo que tenemos a nuestro alrededor y nos sentiremos mucho más vivos y felices.