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domingo, 24 de marzo de 2013

Peras asadas con canela en hojaldre o postre de #Reciclaje

Nunca he sido mañosa con las manos, no sé si será porque soy zurda (ambidiestra para algunas cosas) o porque esa cualidad brilla por su ausencia en mi persona, pero siempre he sido "manazas y patosa".

Quizás es por eso, que admiro mucho cualquier elaboración de postres que esté bien decorada. Reconozco mis intentos y grandes fracasos en repostería decorativa...je, je, je.

Por eso alguna vez, cuando voy a intentar algo nuevo me pongo este tema como "terapia motivadora" 





Fui una niña estupenda en el colegio, con notas  realmente buenas y superesponsable. Siempre fui la primera o segunda de la clase y nunca di problemas importantes salvo algunas regañinas por conducta, porque era un poco charlatana y juerguista.  

Pero recuerdo con horror cuando llegaba la hora de "la labor" en el colegio de las monjas al que iba, esos manteles de 14 cubiertos a punto de cruz que  a mi me costaban tantas regañinas por mis "chapuzas" ...

-"Elenita a ver, enseñame el revés de tu mantel" y yo empezaba a sudar y bajaba los ojos..
-"Esto no puede ser, descose todo este trozo.."  y yo  me volvía a mi mesa casi con lágrimas porque no entendía porque el revés tenia que ser perfecto si por encima el resultado era decente.  Y el trabajo de la semana vuelta a empezar.. y ese afán por esos manteles horrorosos llenos de floripondias complicadísimas que me daban vueltas en la cabeza cuando me iba  a acostar.
¿Será por eso que mis manteles son lisos de encaje o estampados pero los bordados brillan por su ausencia?
Traumas infantiles sin resolver


Luego estaba la clase de dibujo lineal y mis pesadillas con la tinta china y el compas me perseguían  Como deseaba que se acabara la clase y llegara mi profesora de lengua para recitar y hacerme soñar y no la tortura de un dibujo que siempre se me resistía hasta estropear una y otra vez la lámina.
Y otra vez a pagar 4 pesetas por una lámina nueva y mi regañina en casa..

Al final y por ser brillante en el resto de las asignaturas siempre me aprobaban aunque la única "labor"  que llegue a acabar fue un tu y yo muy sencillo, los grandes manteles terminaron siendo trapos inacabados.

Sin embargo, ello me sirvió para aprender que, no por nuestras carencias somos menos que nadie, que uno puede vencer sus complejos e intentar realizar lo imposible, que el afán de superación mueve montañas y que cada ser humano es capaz de llegar a donde llega otro, sólo se necesita motivación, esfuerzo y trabajo.

Ninguno podemos brillar en todo,  pero si, podemos aprender a conocernos a nosotros mismos para conseguir buenos resultados con las carencias que tenemos y con el propósito de hacerlo cada dia un poquito mejor.


El otro dia tenía  3 peras que estaban tomando un aspecto bien triste y que, parecía que nos ibamos a tener que comer , con urgencia y sin ganas , para no tirarlas.
Coincidía que,  también tenía sobrantes,  unas obleas de empanadillas de la comida que había hecho el dia anterior, (también de aprovechamiento pero esta vez de una caballa con tomate).

Entonces pensé en  una solución ajustada a mis limitaciones y surgio este postre que, resulto ser un auténtico éxito cuando lo probamos.



Ingredientes:

-1 pera por persona
-2 obleas de empanadillas la cocinera por persona
-Una punta de canela molida por persona
-Un pelin de mantequilla  salada por pera
-Azucar glas
-1 huevo para pintar el hojaldre.
-Chocolate en trozos para fundir, dependerá de las peras pero aprox. 25 gr. por pieza de fruta.




Elaboración:       

1.- Precalentamos el horno a 200º calor arriba y abajo. Con un vaciador de frutas o con una puntilla quitamos la parte dura central de las peras y las pelamos.


      
2.- Las rellenamos con poquito de canela,  mantequilla salada y una pizca de azucar glas. Envolvemos cada una de ellas en 2 obleas de empanadillas, tanto por debajo como por todos los lados,  cerrándolas bien y rallando un poco el hojaldre para que adquiera una pinta más bonita . Pintamos toda las peras con huevo batido y una brocha.



3.- Metemos al horno (previamente calentado a 200 º) durante 20 minutos 

4.-Sacamos del horno y fundimos el chocolate en un taza, yo lo hago en intervalos de 30 segundo hasta que esta medio fundido y sólo con  terminar de moverlo está en su punto. Metemos la pera y dejamos enfriar.



5.- Para emplatar le puse una cama de azucar glas, pero por huir de la manga pastelera.. creo que presentada con nata quedaría más bonita.
Es un postre que podeis tener hecho con antelación y servir a temperatura ambiente.
Os va a encantar y os dará muchas satisfacciones  porque tiene un sabor final muy personal y cautivador con  la mantequilla salada y la canela en su interior.


   
      
El orgullo de reciclar, de maquillar y transformar una pera fea en un bonito postre, es un momento de felicidad que nos da la satisfacción del trabajo bien hecho  y el logro de haber conseguido nuestro propósito.