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martes, 5 de febrero de 2013

Ropa Vieja o la ropa que me gusta

Con el paso de los años mi moda,  en cuanto a ropa,  ha ido cambiando, en muchas ocasiones sin yo apercibirlo, mi estilo maduró conmigo. 

De muy, muy joven (13 a 18 años) ser hippy era lo "más" para mi. Un poco después entre los 18 y los 28, sólo me preocupé de este tema de la  moda en  qué ponerme para trabajar y  para sacar adelante mi casa y mis hijos. En ir vestida medio regular y que, nadie me pudiera decir nada.

Una canción de entonces hablando de ello..



Luego llego el éxito profesional y el dinero, sino a espuertas pero sí con mucha alegría, entoncés con ello, los caprichos, que si un bolso de chanel..un abrigo de visón,  un traje Armani, en fin  gasté dinero en moda pensando que, esa imagen era, una seña de identidad de mi estatus social.

Hay que ser imbécil y "tonta perdía".
He intentado educar a mis hijos haciéndoles ver que , a la gente no se la puede clasificar por la marca de ropa que llevan. Qué por encima de nuestra imagen tiene que brillar nuestro espíritu y que el dinero gastado en marcas, es un dinero derrochado sin sentido.

La elegancia y la clase no la da un logotipo en un bolso o en  un polo, la da el "saber estar", en la forma de hablar, en la educación y en el brillo de la personalidad para que la gente no mire tu ropa sino a ti mism@ como persona.
Menos mal que me di cuenta a tiempo.

Cuando por la mañana me levanto, me preocupo en pensar lo que voy a hacer en el día, dedico unos segundos en pensar cual será la ropa más cómoda o la más propicia para hacer lo que quiero hacer. Sea lo que sea.

El objetivo es lo que  voy a desarrollar ese dia, no lo que voy a lucir. La ropa es solo el primer vistazo de una persona, la que  acompaña en la labor planificada. Nada más.

Me encantaría  que, el dinero que se maneja para "figurar" se dedicara para "ayudar". Hoy en día me he vuelto talibana de la moda y lo único que me preocupa es que, me abrigue o no me dé calor (según la época) y me de la oportunidad de demostrar lo que yo valgo por mi misma. No por lo que llevo.

A partir de ahí, la ropa que más me interesa es la ropa vieja, los zapatos que todavía estan bien y sé que no me aprietan.. el jersey que, aunque este viejillo sé que me sienta bien y me favorece.., el plumas que, aunque haga mucho frio sé que me dará todo el calor...En fin, aprovechar mi armario e ir segura conmigo misma.

Precisamente la receta de hoy tiene ese nombre "Ropa vieja". Es una receta muy madrileña y muy casera,  desde siempre a las sobras del cocido se les da otro aprovechamiento.
Si, si las croquetas, uno de los primeros, los canelones también por supuesto.. pero...un montón de garbanzos, un poco de repollo, algo de zanahoria, de patata y de pringá todavía tienen otro uso.

En mi casa, mi hijo el mayor me dice siempre: " mamá haz cocido, que quiero comer ropa vieja" y es que, un buen cocido madrileño tiene 3 vuelcos y como no...su ropa vieja al día siguiente.

Es tan sencilla y tan de "reciclaje" que hoy mis ingredientes no tendrán medida, dependen de lo que tenemos sobrante del cocido.. unas pocas indicaciones y a disfrutar de uno de los platos tradicionales que, espero no se pierdan nunca. 
Porque detrás de esta comida que realizamos en menos de 15 minutos ha habido  un trabajo, un fondo y un alma  elaborado a base de buen fuego y mimo.
Justo como el conseguir ser uno mismo..el tiempo y la experiencia.




Ingredientes por persona:

- Restos de un cocido madrileño ( si quieres hacer el cocido pincha AQUI esta mi receta)
-Salsa de tomate frito casera (pincha AQUI para ver la receta)
-1 huevo
-1 diente de ajo
-Aceite de oliva virgen
-Sal y perejil

Elaboración:

1.- Desmenuzamos todas las carnes del cocido y retiramos huesos, ternillas etc, cortamos la verdura menuda. Ponemos en una cazuela amplia a dorar los dientes de ajo. Unos minutos hasta que tomen color. Hacemos la salsa de tomate (en caso de no tenerla ya hecha)



2.- Vertemos el cocido en la cazuela y ponemos a fuego fuerte para que se reduzca todo el caldo que quede (al 8 en mi vitro), vamos moviendo y vigilando no se nos agarre al fondo de la cazuela


3.- Cuando el caldo se haya consumido y los garbanzos, patatas y verdura empiecen a adquirir un color dorado, nuestra ropa vieja ya estará echa. Ojo hay que vigilar, que no se queme sino sólo dore, por ello no dejar la cazuela sola, estar encima vigilantes y moviendo.

4.- Freímos los huevos y emplatamos.

La ropa vieja no tiene porque llevar el huevo ni el tomate pero si son guarniciones muy clásicas que yo le pongo siempre porque, a mi juicio terminan de completar el plato tanto a nivel nutricional como en sabor.



En  la humildad y sencillez de este plato está su categoría, porque la calidad está en su contenido, como la imagen de una persona.