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martes, 14 de mayo de 2013

Aperitivo: Canelón de revuelto de morcilla con salsa de piquillos o aquellos veranos de mi adolescencia rota

Hoy voy a hablaros de mis recuerdos veraniegos en el Norte de Burgos, en las merindades de Castilla, tierra sana, bella, verde y  natural como sus gentes, personas trabajadoras y de palabra. Serias y educadas.
Buenas personas!
Los abuelos de mis hijos son de Villarcayo y alli tienen un apartamento precioso que da al Soto,  una amplia zona de recreo que lleva al rio Nela, un río habilitado para el baño,  y que  confiere al pueblo un atractivo turístico , convirtiéndolo en una ciudad con tradición veraniega. Muchos buscan alli la paz y la tranquilidad del campo  ;  los fines de semana y verano el pueblo recibe muchos visitantes deseosos de disfrutar su hermoso paisaje.

Me traslado a mi juventud, final de los setenta, principios de los ochenta..
Las verbenas en la plaza del pueblo donde la orquesta tocaba en el kiosko de música , las canciones del verano, me vuelven los recuerdos...  yo bailando con mi suegro.. .Siempre le han vuelto loco los pasodobles. Las mujeres bailando entre ellas, con las mejillas rojas de la alegría por las fiestas de agosto festividad de San Roque.



Esas fiestas de los pueblos que significaban la vuelta a su tierra en verano a tantos que habían emigrado a las grandes ciudades, como Madrid, Bilbao, Barcelona   donde irremediablemente, regresaban porque sus raices buscaban el abono de  la tierra que les había dado la vida.

Esos veranos en que, ya era madre de mi hijo Sergio, con 17, 18..hasta los veintialgo años en que nunca faltábamos mi ex marido y yo a nuestra cita estival.

Ya he contado alguna vez que  aprendí a cocinar de la mano de mi ex suegra y del libro de Simone Ortega 1080 recetas de cocina.
Añoro la leche recién ordeñada que hervía por las tardes y con las  que Lucre nos preparaba los desayunos, su magnífica mantequilla casera y los bocadillos  con una deliciosas tortas de pan de leña,  que le hacía a mi hijo de nata y azucar para salir al Soto a jugar.
Y como no, también me enseño a comprar.. a diferenciar las calidades, de los pescados, de las carnes, de las verduras y de los embutidos.

Pues bien la receta que hoy publico para el concurso de embutidos Rios, está hecha con la morcilla de Villarcayo que nosotros comprabamos alli, porque hace 35 años ya se comercializaba  con esa marca y ya  tenía  fama de muy buena.
Recuerdo la vuelta de ellos a  Madrid, con el taxi que les servía de medio de vida,  hasta arriba de aquellas morcillas y chorizos,  hasta recuerdo a mi pequeño Sergio ..un día que tenía morcillas para comer.
El tendría unos 6 años, yo 22,  y no le hacía mucha gracia la morcilla, pero sí le encantaba jugar al futbol:

-"Mami, mami no quiero morcilla"
-"Sergio ha salido por la tele el entrenador de la selección  y ha dicho que uno de los trucos de los futbolistas para meter goles es comer morcilla el dia del partido"
-"Echame, echame... más... qué esta tarde he quedado a las 6 en el campo del futbol"
 Se comio 2 morcillas enteras, con los ojos brillando con la ilusión del juego.

Cuando volvio llorando amargamente que no sólo no había marcado ningún gol sino que habían perdido el partido, tenía una cara tan grande de decepción que me prometi a mi misma, que nunca, nunca volvería a engañar a mis hijos. No es fácil aprender a ser madre con ninguna edad pero con la que yo tenía menos.

 Me di cuenta que tenía que enseñarle que la confianza en uno mismo la proporciona el trabajo, el esfuerzo y la constancia, que son los que  pueden llevarte a la superación y al triunfo y que mamá le había engañado para que comiera bien y que nunca más lo volvería a hacer.
Entonces recuerdo, que se seco las lagrimas me dio un beso y me dijo con cara de orgullo maltrecho pero recuperado.
-"Ya me imaginaba que eso de las morcillas era muy raro porque sino todos los jugadores de futbol serían de Villarcayo"...





En honor a todos esos recuerdos y a los buenos momentos vividos quiero participar, con esta tapa en su concurso

" Con esta receta participo en el concurso organizado por el blog "Pinchos y Canapés" patrocinado por Embutidos Rios y la colaboración del Hotel grupo Don Pablo"






Fotos de El Soto y las piscinas naturales del Río Nela: Villarcayo (Burgos) de la web: http://www.villarcayo.net/


Ingredientes para 14 o 15 pinchos:
-1 morcilla de Villarcayo (Burgos)
-3 huevos batidos
- 2 cucharadas grandes de piñones
-Albahaca picada
-Pan rallado, aceite de oliva virgen extra y sal y una pizca de azúcar.
-Pasta para canelones o lasaña

Salsa de piquillos:
-2 dientes de ajo picados
-8 pimientos del piquillo  de frasco o lata (200 gr)
-100 cl. de leche evaporada ideal (equivalente a 1/2 vasito de vino podeis poner en su lugar nata, pero a mi me resulta más ligera asi)



Elaboración:

1.-Elaboramos la pasta según instrucciones del envase, o bien ponemos a cocer o a remojo  como es mi caso hoy. Reservamos. Precalentamos el horno a 200º calor arriba y abajo.

2.-En una sarten a fuego lento (al 3 en mi vitro) añadimos un poco de aceite  (1 cucharada) de oliva y los dientes de ajo, cuando empiecen a coger color, echamos los pimientos del piquillo enteros, una pizca de sal y una pizca de azúcar, dejamos hacer 10 minutos. Apagamos el fuego y dejamos templar.

3.- Trituramos los pimientos y su jugo junto con la leche evaporada y reservamos.




4.- En la misma sartén le quitamos la piel a la morcilla y desmenuzamos y con otras 2 cucharadas de aceite freimos a fuego no muy fuerte (en mi vitro al 5), cuando vemos que ya va cogiendo color, echamos  una de las dos cucharadas de piñones y seguimos moviendo con cuidado no se nos queme..
Añadimos los huevos batidos y movemos, cuando veamos que empiezan a cuajar un poco, apagamos, picamos un poquito de albahaca  y se la añadimos. No tienen que cuajar del todo queremos un relleno con un sabor suave y jugoso.


5.-Rellenamos los canelones y los colocamos en una fuente de horno, en su fondo y por encima , ponemos la salsa de pimientos, el resto de los piñones, un poco de pan rallado y pintamos con un poco de aceite de oliva virgen extra.

Metemos al horno hasta que cojan un ligero color dorado (en mi horno 5 minutos).



Para emplatar sólo nos queda cortar los canelones de tamaño de bocado, pintar el platito de la tapa con un poco de salsa y adornar con una hojita de albahaca.



Los apasionados de la morcilla, como es mi caso vais a encontrar un sabor muy cremoso de la morcilla en la boca,  con un ligero dulzor de la salsa de piquillos, un aroma a albahaca y dos toques crujientes que le proporcionan los mismos piñones y un poco  la pasta que,  al paso del horno con el aceite adquiere una textura,  más dente que sólo cocida.



Un buen pan y un vaso de vino serán los complementos perfectos para apreciar este aperitivo que os animo a probar.
 Mientras yo brindo con vosotros por Villarcayo, por mis recuerdos y por los pasodobles que baile en su plaza..me encantaría volver!