Estadistica

viernes, 12 de octubre de 2012

Escalopes plegueros con pimientos fritos o el valor del perdón

El otro día me enfadé con una amiga y con Luis también.
Soy muy impulsiva y no me callo las cosas, por eso peco de bruta y meto la pata en muchas ocasiones..


Pero tengo algo bueno entre todo ello y es que no me cuesta nada pedir perdón, como tampoco aceptarlo cuando me lo piden a mi.

El perdón es una virtud que nos ofrece siempre segundas oportunidades, cuando existe amor detrás es imprescindible llevarlo en la maleta.

El perdón no se compra, no se paga con dinero, se regala y es el mejor regalo que le podemos hacer a la gente que queremos, porque por encima del dolor causado existe el cariño.

Muchas veces cuesta mucho abrir la maleta y sacarlo pero si no lo hacemos el daño será doblemente mayor porque el dolor de la distancia y del olvido nos acompañará siempre.

Si la relación no interesa pues con el tiempo se abandonará pero nunca debemos de acompañarla de odio o rencor, sólo serviría para amargarnos más la vida y la vida es para degustarla en paz y con la conciencia bien tranquila que, los problemas llegan y debemos tener mucha entereza para superarlos, por ello debemos estar bien cargados de energía positiva.

La que nos da la fuerza.
La que nos devuelve cariño.
La que nos hace sonreir.

Vais a decirme que soy una pesada siempre con estas historias pero a mi me las hizo ver una amiga hace años y desde entonces soy mucho más feliz.
La falta de deseo material, el amor por la gente que me rodea, el crecimiento y enriquecimiento como persona son los pilares en que baso mi vida y asi consigo la paz que necesito para aguantar todos los palos que caen en mi camino.

Y ahora vamos con la receta que hoy va llena de recuerdos del viaje que hice el otro día que,  rematamos con un visita, a un mercadillo de comida artesanal donde compre una sobrasada casera murciana que me ha sorprendido enormemente,   puede competir sin rubor con la menorquina. Y queso 100% de cabra curado con un sabor de los de no parar con un vaso de buen vino.

El mercadillo es en Bullas (Murcia) y se celebra los primeros domingos de cada mes es de esos a la antigua usanza, entre callejuelas y con unos olores que invitan a la compra.
Los pimientos de huerta son un regalo  de mi amiga Apo Rubio   de la que ya os he hablado más veces que me vino a despedir llena de "regalitos" mágicos que ya iré publicando.



Ingredientes para 4 personas:

-16 filetillos de cinta de lomo de cerdo  (2 por cada escalope)
-12 pimientos de los de piel fina (llamados italianos)
-Aceite de oliva virgen y sal
-8 bolitas de sobrasada y 16 lasquitas de queso curado de cabra.
-Pan y Kikos rallados.
-2 huevos



Elaboración:

1.-Hacemos un montaje con un filete, encima la sobrasada extendida y el queso ponemos encima el otro filetillo. No salamos la carne porque la sobrasada y el queso le darán ya su punto de sal.



2.- Picamos unos kikos yo puse 4 cucharadas  soperas, los hago en un picadora durante unos 15 segundos para que queden finos pero no en harina, con la textura de un pan rallado gordo, los mezclo con el pan rallado.
Los kikos le darán además de un color más bonito un crujiente y un sellado mayor a los escalopes.

3.- Pasamos los filetes por el huevo y después por el pan rallado apretando para que se queden bien pegaditos. Reservamos.

4.- En una sartén honda o freidora, freímos los pimientos enteros tal cual en aceite a temperatura medía alta, hasta que cojan color, damos la vuelta y doramos por el otro lado,escurrimos en un fuente sobre papel absorbente. Salamos.


5.-En el mismo aceite que tendrá el saborcillo de los pimientos fritos freímos los escalopes hasta que cojan un bonito color dorado tardarán unos 5 minutos más o menos a la misma temperatura medio alta que los pimientos, yo pongo al 7 en mi vitro. Escurrimos sobre papel absorbente y emplatamos.

Si queréis saber el porque de " escalopes plegueros" es porque son para mi el recuerdo a Pliego (Murcia) y así que quiero publicarlos con ese nombre, nunca los había rellenado de sobrada y me ha encantado. Además los pimientos también son de allí.



Perdonar es el valor de los valientes. Solamente aquel que es bastante fuerte para perdonar una ofensa, sabe amar.