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viernes, 7 de junio de 2013

Mousse de café (Carajillo) o el obrero que no tiene trabajo.

Uno de los recuerdos que tengo de cuando me pegaba los enormes madrugones para ir al trabajo es el cafelillo que me tomaba antes de ir a trabajar.

Esas duras mañanas del invierno de Madrid, muchos días a varios grados bajo cero, donde la helada y la noche cerrada, no  eran precisamente buen compañero de viaje para quien sale a las 6  o 6,30 de casa para ir a trabajar.

Recuerdo especialmente,  el café que me tomaba enfrente de la nave del polígono empresarial donde trabajaba , con los cristales empañados por la diferencia de calor con el exterior y las luces encendidas de la cafetería. Reflexionaba sobre todas las gentes que tenía a mi alrededor e imaginaba sus vidas, su oficio y lo que hacían a mi lado, compartiendo café y ojos soñolientos..

Currantes..currantes, pero de verdad.
Doce años sin Carlos Cano..ains, inolvidable Carlos!!!





Esos amaneceres en el café,  donde mis pensamientos se mezclaban como en una coctelera unos segundos,  pensando en el próximo presupuesto que tenía que presentar a un cliente....  analizando los objetivos del mes y, dándome cuenta, que el estres llegaba,  mezclado con el sonido de la cafetera y el olor de las tostadas recien hechas.

Los pensamientos vuelven a mi cabeza y me acuerdo de  varios obreros que trabajaban en una nave cercana, a esas horas tan tempranas se pedían unos carajillos ( café con alcohol, generalmente coñac) y discutían de futbol, con pasión.
Siempre me preguntaba como a horas tan tempranas,  el cuerpo podía asimilar, tanto ese castigo verbal  como el café ardiente.

Pero después de observarles detenidamente,  dia, tras día, de escucharles y sufrir su jolgorio en medio de mi cansancio,  me di cuenta que, esos minutos tan tempraneros , suponian para ellos,  un  rato de convivencia y complicidad , una valvula de escape con la que empezaban con ánimo su jornada laboral.

Ahora que todo está tan mal,y  que, hay tantos  trabajadores que han  pasado por un ERE y que, ven  su futuro negro, muy negro me gustaría saber que ha sido de ellos y, espero, que encuentren  momentos felices y que, la pena y la amargura de la desesperanza cuando estas en el paro no se haya apoderado de ellos.
Qué tengan la ilusión de tomarse su carajillo de vez en cuando y que las mejillas sonrosadas por la euforia de la mañana les siga invadiendo y les de fuerzas para salir a la calle.

Padres, maridos, obreros y trabajadores que me acompañan en mis pensamientos y  vuelven a mis recuerdos. Espero que vayan pudiendo capear estos malos momentos. Si uno de ellos lo sentis cercano, darle cariño y si podeis, hacerle este postrecillo que hoy presento,asi les podeis regalar unos minutos llenos de sabor,   instantes de dulzura y felicidad.


Es una mousse de café , de carajillo . Dulce y potente como el amanecer de una bonita mañana. Esta es la receta.



Ingredientes para 6 copas:

-200 ml. de café con leche
-200gr. de azúcar
-200 ml. de nata para montar (35% de materia grasa)
-3 hojas de gelatina
-4 claras de huevo
-50 ml. de ron
-Bombones de chocolate y un poco de cafe soluble.

Galletas: Masa quebrada, aceite de oliva, azúcar avainillado y semillas de amapola. 


Elaboración: 


1--Ponemos las hojas de gelatina a remojo en agua fría para que se hidrate, hacemos el café y lo mezclamos con el azúcar. Metemos la nata en el congelador que esté bien fria.



2.-Montamos las claras a punto de nieve, batiéndolas con varillas y una pizca de sal hasta que se pongan duras.  






3.- Calentamos el ron y cuando esté a punto de hervir,  lo flambeamos , prendiendo con un mechero y dejándolo arder. Luego lo mezclamos con la gelatina que habremos escurrido muy bien y con  el café. Encendemos el horno a 180 grados calor arriba y abajo.

4.- -Ahora montamos también la nata con las varillas, teniendo tanto la nata como el cacharro muy frío para que nos monte bien. Mezclamos el café y el ron con las claras montadas y a continuación con la nata montada, siempre con una lengua y movimientos suaves para que la mezcla no pierda el volumen conseguido.





5.- Servimos la mousse en las copas y las dejamos enfriar en la nevera. 

6.-Hacemos las galletas, horneando durante 15 minutos la masa quebrada, pintada con  con el aceite de oliva y  aderezado el azúcar de vainilla y con  las semillas de amapola.




Y ya sólo presentar nuestra copa de mousse de carajillo.Servimos con un bombón de chocolate , espolvoreamos ligeramente con un poco de café soluble y una galleta, ponemos más galletas alrededor para poder repetir.



 El resultado es ligero, tonificante y dulce . Ya me contareis..